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Aceite de oliva en el extranjero

El aceite de oliva en el extranjero viene siendo, desde hace tiempo, dominio casi exclusivo del aceite italiano. En los últimos tiempos, no obstante, el aceite de oliva virgen extra español cada vez se consume más en otros países.

Fuera de España se nos conoce por nuestras tradiciones culinarias. El jamón serrano, el vino y el aceite son productos diferenciales entre la dieta española y la de otros lugares. Factores como la, por otro lado desafortunada, migración de ciudadanos españoles a otros países favorecen que nuestra cultura gastronómica se expanda más allá de nuestras fronteras.

Aceite de oliva en el extranjero, el caso de Europa

En Alemania, por ejemplo, hay poca elección. Apenas se ven un par de marcas de aceite en los supermercados y siempre italianas. Además es un producto caro y de inferior calidad al español.

Curiosamente, el aceite italiano sigue siendo omnipresente en los supermercados extranjeros, a pesar de que la producción en este país no para de disminuir. Esto se debe a que el aceite con etiqueta italiana realmente proviene de mezclas de aceites procedentes de Marruecos, Grecia y, sobre todo, España. Italia se ha convertido en el principal comprador de aceite español para después exportarlo con sus propias marcas.

Afortunadamente, este hecho está cambiando en los últimos tiempos. Marcas españolas comercializan aceite con etiqueta propia en el extranjero, con un aumento del 43% en los últimos cuatro años. Esto, por otro lado, ocasiona un incremento en su precio.

Aunque para nosotros el aceite de oliva virgen extra es un producto esencial y cotidiano en nuestra dieta, lo cierto es que fuera de nuestras fronteras es un producto de lujo y con un precio bastante alto. La mantequilla y otras grasas mucho menos saludables son el producto estrella. No obstante, cada vez más gente es consciente de que el aceite de oliva es mucho más sano y tiene mejor sabor que los demás.

Como hemos indicado, los ciudadanos españoles afincados en el extranjero también se resisten a cambiar nuestro aceite de oliva por otros más tradicionales en otros lugares y hacen el esfuerzo de adquirirlo más caro o, incluso, de llevarlo con ellos desde España hasta su país de residencia.