CONSERVAS EN ACEITE DE OLIVA
Aceite de oliva

Conservas en aceite de oliva

Las conservas en aceite de oliva se conocen en Europa desde tiempos de los griegos y etruscos. En la actualidad las conservas en aceite de oliva son más un placer para nuestro paladar, pero no hace tanto tiempo se elaboraban por necesidad, como conservante natural de los alimentos y así poder disfrutarlos durante todo el año. Conservan la totalidad de las vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos.

El aceite de oliva, por su gran poder antioxidante, resulta indispensable para la conservación y maduración de algunos alimentos, por lo que los alimentos sumergidos en este tipo de grasa, ofrecen su mejor calidad y sabor.

Esta técnica milenaria es ideal para todo tipo de productos: verduras, carnes, pescados, quesos, etc. Las conservas de pescado resultan un buen complemento a nuestra dieta, porque contienen las mismas vitaminas y minerales del pescado fresco.

Las conservas en aceite también son ricas en omega6 que ayuda a controlar nuestro sistema inmunológico.

Antes de elaborar la conserva, es muy importante conocer las características del alimento. No todos los alimentos se conservan igual. Los tres métodos más utilizados son:

  • Marinado: Muy empleado para la conservación de carnes y pescados. Además del aceite de oliva, empleamos para su elaboración vinagre y especias.
  • Escabeche: Además de para pescados, es ideal para conservar carnes de caza. El alimento debe cocinarse previamente. La conserva se hace con una mezcla de aceite de oliva, vinagre, sal especias, ajo y azúcar.
  • Baño en aceite:Este método es el más sencillo, ya que consiste simplemente en sumergir el alimento en aceite de oliva. El alimento a conservar es previamente cocido y troceado. Es muy común el empleo de este método con verduras o queso.

Para la elaboración de conservas

Para la elaboración de conservas en aceite de oliva es recomendable seguir las siguientes indicaciones:

  • Escoger alimentos frescos y en buen estado, las hortalizas, verduras y frutas no deben tener ni golpes ni magulladuras.
  • Los alimentos no deben estar ni muy verdes, ni muy maduros.
  • Lavar muy bien las verduras y frutas.
  • No utilizar detergentes ni desinfectantes que destruyan la flora microbiana.
  • Eliminar de posibles gérmenes sometiendo a los vegetales a una cocción previa o escaldado durante 5 minutos.
  • Mantener una escrupulosa higiene a la hora de manipular los alimentos: manos, ropa, pelo, utensilios, etc.
  • Esterilizar los utensilios que vayan a usarse en la elaboración como coladores, pinzas o botes, hirviéndolos para ello en agua durante 15 minutos.
  • Manipular los tarros sujetándolos por el cuello una vez esterilizados.
  • Utilizar ollas, cacerolas y cazos de acero inoxidable, cristal o porcelana.
  • Usar tarros de boca ancha preferentemente, con bordes gruesos que resistan bien las altas temperaturas.
  • Utilizaremos frascos no demasiado grandes, preferiblemente de 500 cc.
  • Distribuir el alimento aprovechando la capacidad del bote dejando un espacio de un centímetro en el borde superior.
  • Dejar reposar e incluso golpear para que se vayan las posibles burbujas antes de poner a cocer el tarro. El aire que quede dentro puede hacer que fermente la comida.
  • Una vez se introduce el producto en el envase hay que cerrarlo y meterlo en una olla a presión o cocinarlo al  baño María para que quede envasado al vacío. El tiempo de cocción depende de la cantidad y del tipo de producto.

Consejos al consumir las conservas caseras en aceite de oliva

las conservas al vacío duran varios años, pero es mejor consumirla antes de que hayan transcurrido 12 meses desde su elaboración. Acuérdate de etiquetar cada tarro con el nombre del producto y la fecha en que se elaboró. 

  • Antes de consumir una conserva casera, observa que los botes no tengan roturas ni estén dañados.
  • Si la tapa está abultada o se abre fácilmente, seguramente el alimento está en mal estado.
  • Almacenar siempre en un entorno con temperaturas suaves, no superior a 30º.
  • Importante es, que no tenga malos olores o moho una vez abierto.
  • Una vez abierto, conservar en frigorífico y consumir en 2 o 3 días.

Las conservas son ideales para salir de un apuro, sencillas y saludables, con las que sorprender en un aperitivo o como guarnición de un plato de carne o pescado.