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Belleza

Oleatos: qué son y cómo prepararlos

Los oleatos son aceites vegetales que se dejan macerar durante un tiempo con raíces, semillas, hojas o flores de distintas plantas. Gracias a esta maceración, el aceite elegido cuenta, además de con las características y propiedades naturales de este aceite, con los aromas y propiedades de la planta infusionada.

Preparar un oleato es muy sencillo y hoy vamos a ver una técnica para hacerlo: la maceración en frío.

Elegir el aceite para los oleatos

Se puede elegir prácticamente cualquier aceite vegetal, pero lo ideal es seleccionar uno u otro en función del uso que le vayamos a dar.

Así pues, si queremos obtener un aceite perfumado es preferible usar aceites sin olor como el de jojoba o el de girasol.

Para tratamientos de belleza sobre la piel tenemos que distinguir entre pieles secas o pieles mixtas. Para las pieles secas es necesario usar aceites nutritivos como el aceite de oliva virgen extra, el de almendras o el de aguacate. Por el contrario, para pieles mixtas o grasas es mejor usar aceite de coco, de jojoba, de babasú o de girasol.

¿Qué infusionamos en los oleatos?

Se pueden macerar pétalos, hojas, raíces, semillas e incluso cáscaras de cítricos en un oleato. Lo único que hay que tener en cuenta es que no debemos usar plantas tóxicas ni irritantes, por razones evidentes. Aunque podemos usar estas plantas frescas, es preferible usarlas secas para evitar la descomposición y que se nos estropee el invento.

Aun así, si nos decidimos por la materia fresca, mejor empezar por pocas cantidades y vigilar siempre que no tenga agua acumulada antes de ponerla en el aceite.

Algunas ideas para preparar oleatos

Se pueden hacer infinidad de oleatos distintos además de experimentar y mezclar lo que se nos ocurra para comprobar el resultado. No obstante, aquí van algunas ideas por si no te llega la inspiración:

  • Hojas o ramas de romero: Antiinflamatorio, antiarrugas, antiséptico, tonificante, dolores musculares y articulares.
  • Tomillo: Desinfectante, antiséptico, purificante.
  • Pétalos de caléndula: Regeneradora, calmante, cicatrizante.
  • Hojas y flores de hipérico: Antiarrugas, magulladuras y golpes, dolores musculares y articulares.
  • Pétalos de rosa: Antiedad, suavizantes, aromatizantes, calmantes, hidratantes y emolientes.
  • Jazmín: Sedantes, suavizantes, calmantes.
  • Lavanda: Cicatrizantes, antisépticos, calmantes, regeneradoras.
  • Arnica Montana: Dolores musculares, magulladuras y golpes, antiinflamatoria.
  • Malva: Sedante, suavizante, calmante, hidratante y emoliente.
  • Hojas de ortiga: Anticaspa, evita la caída del cabello, depurativa.
  • Cáscara seca de naranja, limón, pomelo, etc: Celulitis, tonificación, reafirmación
  • Semillas de lino: Suavizantes, emolientes, antiinflamatorias, calmantes.

Preparación del oleato

Los ingredientes son:

  • El aceite base elegido
  • La planta, raíz, semilla o flor que deseemos
  • Un tarro de cristal que se pueda tapar
  • Un colador

Una vez que tengamos todos los ingredientes nos ponemos manos a la obra:

  1. Primero ponemos la materia vegetal en el tarro. El tarro debe estar totalmente seco y limpio.
  2. Cubrimos con el aceite, removemos y cerramos el tarro.
  3. Dejamos el tarro en un lugar oscuro y seco y nos acordamos de agitarlo todos los días.
  4. Entre 2 y 4 semanas colamos el aceite y lo pasamos a otro tarro.

Con estos pasos tan sencillos tenemos el oleato listo. Hay que conservarlo siempre en un sitio oscuro. Opcionalmente también podemos añadirle unas gotas de aceites esenciales para potenciar el efecto deseado.

Si queremos un aceite más concentrado todavía podemos repetir el proceso de maceración con materia vegetal nueva y el mismo aceite de antes, así potenciamos más aún sus características. Esto es especialmente útil con las flores aromáticas.